miércoles, 31 de agosto de 2016

Terceras elecciones: el plebiscito

Escribo estas letras por no salir al balcón a gritarlas. Por no subirme a una caja de frutas en la esquina de un parque y proclamarlas. Tampoco sé por dónde empezar a analizar la política española que me lleva de cabeza: ¿por la Edad Media? ¿Por Fernando VII? ¿Por la I República, por la II? ¿Por la Transición? ¿Por González, por Aznar, por Zapatero? ¿Por el 15-M? ¿Por la eterna legislatura de Rajoy con sus recortes de derechos, su aumento de la precariedad, su incremento de la desigualdad y la pobreza, sus ataques al medio ambiente, la educación, la sanidad, la ciencia, la dependencia, la memoria histórica y la cultura? ¿Por el nacimiento de Podemos, por los fallidos procesos de confluencia autonómica y municipal? ¿Por la pseudo izquierda nacionalista catalana aliada con la rancia derecha de esa misma comunidad, haciéndole el juego a la derecha españolista del PP y entorpeciendo el cambio que pedimos desde el resto del país? ¿Por el 20-D, por la fallida investidura de Sánchez, por el 26-J? Pues ya se me ha hecho la hora de acabar...

Centro el tiro y digo que después de muchas decepciones con el PSOE, al fin vuelvo a estar orgulloso de la postura de dicho partido. Claro está, me refiero a su determinación de rechazar el apoyo o la abstención en favor del PP; a su inquebrantable decisión de cumplir lo que prometió por encima de las presiones externas y también de las internas, de esas que provienen de sus miembros confundidos, de los que tienen alma de derechas, de los que, acomodados en sus cargos orgánicos, sólo aspiran a dominar al PSOE y a estrellarlo contra las rocas. Ya me parecería un suicidio para los socialistas que facilitaran el gobierno a un PP puro y casto, sólo de derechas, y tras una legislatura plácida y normal de los populares. Mucho menos he de entender y compartir la idea de un PSOE facilitando el gobierno a este PP y en estas circunstancias; al PP de la inabarcable lista de procesos judiciales por supuesta corrupción tras una legislatura de miserias y de recortes injustos y claramente ideológicos.

Pero claro, preguntan: ¿Y cuál es la alternativa? Todos claman contra las hipotéticas terceras elecciones y se rasgan las vestiduras como en un drama griego... Yo clamé contra las segundas, lo recuerdo, pero cometido aquel insulto, ¿qué problema supone votar de nuevo? Los hay que dicen que todo puede acabar igual o incluso con un triunfo del PP por mayoría absoluta. Que nada cambiaría.

Yo tengo una propuesta que resonará en la nada y que parecerá peregrina, pero es la mía: convertir las terceras elecciones en las definitivas haciendo de ellas un plebiscito para el electorado de izquierda. Se trataría de que, en estos dos meses, PSOE y Unidos Podemos aparcaran sus ataques mutuos y redactaran un preacuerdo, una suerte de programa de mínimos a aplicar en la forma en la que se estimara tras las elecciones y en función de quién quedara por delante. No sería una coalición, sino un documento y una intención sometida al juicio de los ciudadanos. Cada partido haría su campaña -se entiende que sin ataques entre ellos-, pero, eso sí, habría que añadir una coda esencial: si la suma de Unidos Podemos y PSOE no alcanzara la mayoría absoluta, se produciría una abstención para facilitar la formación de gobierno del partido más votado, presumiblemente el PP.

De ese modo, entiendo yo, el voto de la gente concedería legitimidad al preacuerdo electoral o, si no alcanzara para eso, daría por justificada y aprobada la abstención para un nuevo y desatado gobierno de derechas. Tal vez entonces se movilice -de una puñetera vez- el electorado de izquierdas y veamos un escenario distinto. Y en cualquier caso, el escenario habría de cambiar por cuanto la postura frente al PP quedaría refrendada por las urnas. Si no, siempre podremos seguir jugando a este juego tan poco divertido.

miércoles, 6 de julio de 2016

‘Café amb llet’ para todos

Esta imagen con ese titular parecen sacados de un sueño de esos absurdos que a veces tenemos. Pero no, es real. ¿Cómo decía aquel españolísimo refrán? ¡Ah! Sí: 'Cree el ladrón que todos son de su condición'..

El otro día me tropecé con un nombre inesperado en la inefable lista de 'tendencias' de Twitter: Quimi Portet. Me sorprendió porque lo habitual es que las chorradas, las banalidades y las consignas de partido copen los primeros puestos, salvo que se trate de hechos incontenibles de especial relevancia informativa. En este caso, el hecho incontenible de especial relevancia informativa era al mismo tiempo una chorrada banal que también fue aprovechada como pestilente arma política, precisamente dentro de una de las polémicas más queridas de nuestra querida España: la batalla lingüística.

De entre todos los asuntos de los que se podía hablar, el más repetido era el incidente acaecido a Portet en la cantina de un ferry balear, cuando según el propio músico, un camarero se negó a atender una petición hecha en catalán por ser incapaz entenderla: 'café amb llet' era la comanda, algo indescifrable para cualquiera, y más para quien trabaja en un lugar donde se habla esa lengua. Entonces Quimi Portet, presa de la indignación y sin reflexionar, hizo una foto al camarero y la compartió en su cuenta de Twitter explicando lo sucedido y reproduciendo las palabras del camarero: “Mira, en gallego, español, francés, inglés y hasta en italiano te entiendo; en catalán o mallorquín ya no”.

“Quimi Portet exige que despidan a un camarero por no hablar catalán” fue una de las acojonantes lecturas que me pude encontrar en Twitter, no sólo por parte de usuarios particulares sino también por periodistas en ‘medios serios’ -y en medios no serios-. Esa fue de las más suaves, porque los insultos, como siempre sucede en estos casos, rebosaron hasta la náusea. En cuanto a las 'noticias' que se han llegado a redactar, en fin, son objetividad pura -"sin pretenderlo, (un camarero) se convirtió en blanco de la ira independentista"-. "Ira independentista". Arrea petaca.

Entre las miles de interpretaciones me faltaba la de Manuel Jabois para que terminara de subir el pan: en su opinión, el conflicto no era político o lingüístico sino “de clase”. Ha venido a decir, con su tono sugerente y descreído, que “al señorito Portet” no le gustó cómo lo había tratado el camarero; a la gilipollez supina de “el cliente siempre tiene la razón”, Jabois opuso una paternalista gilipollez no menos grande que la anterior: la de que “el camarero siempre tiene la razón” simplemente por su origen humilde. Y eso sin conocer, imagino, el origen de Quimi Portet ni el del camarero.

Yo he trabajado tras una barra y puedo certificar que el cliente, en ocasiones, es un auténtico imbécil. En eso estamos de acuerdo. Pero también he sido cliente y certifico que en ocasiones el camarero es tan imbécil como el más imbécil de los clientes. Los imbéciles no vienen determinados por su condición dentro del intercambio de servicios, ni tampoco por su nacionalidad, raza, lengua o género. Sólo los propios imbéciles están autorizados a hacer ese tipo de clasificaciones, que por supuesto, son del todo incorrectas y arbitrarias.

Con la información de que disponemos, lo de Portet y el camarero se puede liquidar rápidamente: un camarero no atendió correctamente a un cliente, y el cliente cometió una irresponsabilidad al fotografiar al camarero y compartir la imagen en una red social. Dos cagadas, sin más, que se podrían arreglar con sendas disculpas por ambas partes.

Quitada la delirante 'lectura de clase' de Manuel Jabois, lo que requiere una reflexión más profunda es el terremoto ‘tuitero’ que se provocó por un asunto tan nimio, asunto que fue convenientemente revestido en el sempiterno conflicto lingüístico que avivan los caparras de siempre. 'Dónde está la mierda, que me lanzo'.

Puente, muro, bomba

La lengua es un puente que nos conecta a los demás; una herramienta para codificar el mundo, para tratar de explicarlo y para explicarnos a nosotros mismos. Para compartir. Sin embargo, hay quien no es capaz de explicarse a sí mismo si no es situándose contra alguien; para eso, con la lengua levanta un muro. Y claro, una vez hecho el muro, resulta muy tentador convertir también la lengua en una bomba y atacar a los demás. Vemos que la lengua puede ser puente, muro y bomba.

Hay otra lectura -y no menor- para completar lo que es la lengua: la lengua es continente y también contenido; como un tótem, la lengua comparte la esencia de las cosas que nombra y de nosotros mismos. Configura nuestros esquemas mentales al tiempo que la usamos para estructurar nuestro pensamiento. Las palabras nombran objetos, sentimientos, usos y costumbres, algunas ya perdidas, valiosas y queridas. Es parte de nuestra identidad. Es un legado que recogemos y que debemos legar. Algo así, si es sincero, no se construye ni se expresa contra nadie.

Por todo lo dicho, hay que tratar de ser muy escrupuloso y respetuoso con la lengua. Con la propia y con la ajena. En mi experiencia, los más férreos defensores de su propia lengua suelen ser aquellos que concentran todos sus esfuerzos en atacar las lenguas de los demás, y, mira tú por dónde, son los que menos se afanan en tratar de hablar correctamente. No se concentran en mimar la lengua, en acunarla y en dedicarla a fines nobles como el de tender puentes.

De esto sólo tengo pruebas para el caso del español, que es mi lengua materna: por ejemplo, muchos de los que se abalanzaron cuchillo en mano sobre Quimi Portet por lo que, entendieron -y entendieron mal- un ataque a la lengua de Cervantes, no ponen una puta tilde y además hacen un uso ortográfico y gramatical muy mejorable. Quizá ni hayan leído a Cervantes.

En este falso conflicto lingüístico creado por los falsos defensores de las lenguas -del castellano y del catalán-, siempre he lamentado la facilidad con la que los demás entran al trapo agravando la brecha; lamento el arcaico impulso de aplicar el ojo por ojo y el diente por diente, sin pensar en la inocente mayoría que tiene a su lengua por puente, por alma y por identidad no excluyente ni agresiva. Gente que no merece ser ofendida ni insultada.

Muchas veces he dicho que si existiera una lengua propia en la Región de Murcia, yo sería el primero en hablarla, del mismo modo que me siento orgulloso de nuestro acento y de esas palabras del castellano que hemos forjado en este rincón del planeta, que hemos amasado y mezclado con nuestra identidad. Me da igual que fuera de aquí haya quien nos ridiculice, o que aquí haya quien se avergüence de su habla murciana. 

Con el acento y con el matiz murciano, mi lengua materna es el español y lo cuido con esmero, aunque a veces patine. Es la lengua en la que brotan mis sentimientos, mi alegría y mi pena, mi enfado y mis tacos, pero jamás se me ha ocurrido usarla como muro y como bomba contra otros.

Para acabar, contaré algunas anécdotas lingüísticas:

-Cuando era pequeño, no soportaba estudiar inglés. No le veía la utilidad hasta que fui a Irlanda y comprendí lo apasionante que es poder comunicarte con personas de medio mundo, ver películas y series en versión original o entender muchas canciones de las que hasta entonces sólo conocía el tono. Ahora me encanta escuchar, mejorar y practicar el inglés.

-Cuando estudié en Valencia, percibí en seguida la presencia de un par de férreos defensores de la lengua, de esos que sabiendo que no eres valenciano-parlante, te excluyen de las conversaciones. Pronto se sorprendieron cuando se dieron cuenta de que lo entendía (casi) todo, y también cuando me escucharon tratar de hablarlo. Les decía que si viviera en Valencia, lo aprendería, igual que aprendería la lengua de cualquier otro lugar en el que tuviera que vivir. "¡Mira al murciano, cómo habla valenciano!", exclamaban algunos con alegría. Yo les preguntaba palabras de su lengua, y al mismo tiempo, les explicaba dejes y expresiones típicas de Murcia. Eso se llama tender puentes en lugar de levantar muros o lanzar bombas.

-Cuando trabajaba en un hotel me tropecé con algunos ingleses maleducados: llegaban al mostrador y sin siquiera preguntarme si yo hablaba inglés, y sin decir 'hola, buenos días' en español, se lanzaban a hablarme en su idioma. Más de una vez les respondí en español y con mucha educación, "¿perdone? ¿Qué necesita?". Entonces solían quedarse desconcertados y me preguntaban "¿hablas inglés?". Ahí ya sí, me arrancaba a hablarles en su lengua. Pienso que si uno viaja a un país extranjero, por educación y respeto, al menos debe ser capaz de saludar en la lengua local y de aprender a preguntar a su interlocutor si habla su idioma o alguna otra lengua que domine.

-En mi casa nos damos las buenas noches en varios idiomas: yo las suelo dar en español, en galego, en catalá, en italiano, en francés, en inglés o en griego, según me da -en euskara aún no sé-. Es una humilde forma de transmitir a los más pequeños que hay muchas lenguas en España y en otros países, y que todas están preparadas para transmitir buenos deseos. Para tender puentes, y no sólo para levantar muros y lanzar bombas.

lunes, 30 de mayo de 2016

Mis apuntes sobre el CBM 1 - Real Madrid 1



Carlos Cabezas, un tío que lo ha ganado todo sobre una pista de baloncesto, aplaudió a la grada con los ojos empañados tras la primera victoria del CB Murcia en unos cuartos de final del Play Off por el título de la ACB. ¿Cómo lo explicamos? Las hadas llevan 30 años rondando a nuestro equipo pero últimamente parece que han decidido quedarse durante más tiempo. Esas hadas que tocaron en noches legendarias al CBM, que lo hicieron agrandarse y reponerse a situaciones imposibles, las mismas hadas que lo auparon cuando nadie daba un duro por él, han bañado el alma de estos jugadores y los han hecho de acero, pero con un corazón grande y una sed imparable de victoria. Da igual si en el pasado tuvieron éxito o no con otros equipos, da igual si tienen molestias y dolores, da igual si delante tienen un rival con un presupuesto multimillonario, da igual si se ven abajo en el marcador o si los árbitros les pitan cosas que al contrario no. Siguen luchando sin descanso.

En estos casos recurrimos a la mitología porque está en nuestra genética desde tiempos inmemoriales, porque hay cosas que no controlamos y que nos conectan a los enigmas de la vida y de la naturaleza. El azar, la suerte... Creemos que la invocamos cuando llevamos a cabo nuestras manías, nuestras 'rutinas', decimos, para que no parezca que estamos locos. Pero lo cierto es que detrás de este CB Murcia que encandila a propios y extraños, más que hadas, hay muchos años de pelea, de encaje de bolillos económicos, deportivos y hasta políticos, y en tiempos más recientes, de trabajo serio y riguroso por parte de un entrenador de lujo como Fotis Katsikaris. El griego es el que ha tocado con su varita a estos jugadores, y si está obteniendo lo que quiere es porque esos jugadores tienen lo que hay que tener.

El carácter

El carácter de este grupo humano se demuestra en cada jugada. Se demuestra en esos ojos llenos de lágrimas de Cabezas o en sus rabiosas celebraciones a triples y bandejas sobre la bocina. Se demuestra también, por ejemplo, cuando Antelo falla un triple, y falla otro, y en la siguiente jugada vuelve a tirar y la clava de tres. Se demuestra en Radovic cuando lanza con ira el balón y grita a un compañero porque le ha impedido coger un rebote. El rebote, ese factor en el que vemos el ansia de un equipo por ganar... En algunos rechaces del segundo partido contra el Real Madrid, saltaron hasta cuatro jugadores del CB Murcia a la vez para capturar el balón. El carácter es Sadiel Rojas, a quien, claro está, la prensa madrileña amarilla y pseudo deportiva que se calza el presidente Rajoy ya ha señalado con el dedo de uña larga con el que se urgan la nariz o se sacan el cerumen de la oreja. Rojas juega duro y defiende con el alma. Igualadlo.

Balones a Faves

Tras una sinfonía perfectamente ejecutada por una orquesta, es muy difícil destacar a un violín, al de los platillos o al del violonchelo. El CB Murcia está haciendo contra el Real Madrid un trabajo coral y cada uno dispone de su momento y se marca su solo cuando procede: lo hicieron Kelati y Wood en momentos decisivos, que hubo muchos, y Rojas con sus triples, y Cabezas, y Radovic -sus rebotes ofensivos, su tapón a Hernangómez, su triple...-, y Benite, y Antelo, y Lischshuk, y el portentoso Facu Campazzo, cuya magia impregna al equipo esté él en pista o no, pero en el segundo partido de la serie hubo un jugador fuera de serie a pesar de sus problemas físicos: Vítor Faverani.

Excepto en el último periodo, Faverani empezó anotando para Murcia en todos los cuartos, bien fuera con balones interiores o con rebote ofensivo y canasta. Y eso que, insisto, según dicen, no está físicamente a tope. Aquí hay que subrayar un hecho que se ha dado esta temporada y que a mí durante en pasado otoño, y sobre el papel, no me gustaba nada de nada: la posible salida de Lima. Ya dije en su momento que no me parecía bien esa operación, que mentalmente podía influir en el propio jugador y en su equipo mermando las opciones de hacer una buena temporada. Que era un elemento que desequilibraría al CB Murcia. Pero, y aquí chapó para los gestores del club, tras la marcha de Lima vino Faverani y ha resultado un acierto mayúsculo. Todos han aportado, insisto en el carácter coral de este equipo a las órdenes de Fotis, pero sin Faverani no sé si el CBM habría llegado hasta aquí.

Nerviosetes

Los jugadores del Real Madrid tendrán que recuperarse del partido cerca de un aseo, porque los nervios suelen provocar trastornos estomacales y visitas constantes al señor Roca. Y cuando estén en disposición de alejarse del W.C, tendrán que practicar el tiro libre. Van a tirar cientos de ellos en esta serie contra Murcia. Especialmente sangrantes me parecen los de 2+1, y si he de pedir algo a los jugadores del CBM, es que se cuiden de mirar a su rival cuando los superen y estén en ventaja ante el aro. Que bajen los ojos al suelo y los dejen anotar, porque si no, seguiremos en esta dinámica de 2+1 constantes.

En el Real Madrid están nerviosetes, ya no lo pueden disimular. Me quedé con un detalle casi al principio del segundo partido, cuando Noccioni pasó de escuchar lo que decía Pablo Laso en un tiempo muerto a pesar de que el entrenador lo llamó a gritos: "¡Ven aquí! ¡Ven aquí!". Los nervios ya fueron patentes a tres minutos del final del choque, cuando el Real Madrid iba cinco abajo. Mientras Fotis Katsikaris trazaba líneas sobre su pizarra y daba instrucciones sin esconderse, y mientras sus jugadores estaban demasiado concentrados escuchándolo como para darse cuenta de las cámaras de televisión, los del Real Madrid se afanaban en tapar la pizarra para que los telespectadores no viéramos qué preparaba Laso. Carroll se esforzó al máximo en eclipsar la imagen con su toalla, y hasta tocaron el objetivo y giraron la cámara. Qué malos son los nervios.

Y sobre lo malos que son los nervios, puede hablar Gustavo Ayllón. Ya en el primer partido de la serie, de manera fortuita, Lischsuk golpeó al pívot madridista y éste lo miró amenazante y barriobajero y lo invitó a verse luego, no sé si en la calle o en los vestuarios. El pívot del CBM no torció el gesto porque él no va de ese palo. Pero Ayllón, ¡Ay! Ayllón... Un gran jugador atacado por los nervios, se intentó enganchar con Campazzo y le soltó el codo a Rojas en la cara. Si sigue igual de desquiciado en el tercero, estará prestando un buen servicio al CBM..

Los 20 euros

La afición murciana ha estado siempre implicada, incluso en los peores años de LEB. Este mismo año ha poblado las gradas del Palacio de los Deportes de manera masiva. Ya dije el otro día que no entiendo el afán de hacer caja en un partido como el CB Murcia - Real Madrid, ni siquiera aunque se plantee como una prueba al estilo de las hermandades americanas: "Si quieres entrar en el club, demuéstralo y cómete mil perritos calientes". No, la cosa no funciona así. Tampoco funciona revistiendo la decisión de sablear a los abonados con lo de que los 20 euros eran un pago a cuenta de un futuro abono para el que aún no se sabe el precio. Una pena que a finales del mes de mayo, cuando se pagan impuestos como el de circulación o se trata de hacer equilibrios para poder pagar el IBI, se haya intentado hacer esta operación absurda e innecesaria. Y una pena que con ello se haya impedido ver las gradas llenas hasta arriba, que es lo que se merecía tanto el equipo como los aficionados. Tomen nota, gestores.

77-74

Hay marcadores imposibles de olvidar, igual que el número de teléfono fijo que tenías hace treinta años o la matrícula del primer coche familiar del que tienes recuerdos. Durante nada menos que tres minutos, en el último cuarto, el electrónico del Palacio de los Deportes de Murcia marcó un 77-74 de leyenda. Ese fue el resultado de la primera victoria del CBM sobre el Real Madrid. Un buen presagio que se vio refrendado con el 91-87 final.

A Madrid

Si hay que dar las gracias al propietario UCAM por su apuesta por el baloncesto, también hay que darlas a los otros pequeños patrocinadores que han costeado los viajes a Madrid para ver el primer y el último partido de la serie contra el Real Madrid. Siete euros viaje y entrada, tres veces menos de lo que le costaba a un abonado ver el segundo.

En Murcia ya va haciendo calor, pero yo llevo varias noches durmiendo abrazado a mi bufanda roja con el escudo de mi equipo, el CB Murcia. Hoy repetiré, y pase lo que pase, mañana también. Y al siguiente la bufanda volverá al salpicadero de mi coche para mostrar el orgullo de pertenecer a este club, juegue la Eurocup o la liga EBA. ¡Seguimos!

viernes, 27 de mayo de 2016

Mis apuntes sobre Murcia en los playoffs de la ACB

"Nos falta un año", repetía un amigo a las puertas del Palacio justo tras la derrota frente a León en la temporada 1994/95. No era consuelo, y menos lo habría sido de saber que en realidad nos faltaban 22 años y que en medio habría tres descensos y tres ascensos. Sentado en las escaleras yo maldecía nuestra suerte. Curiosamente también fue León el equipo que un par de años antes impidió a Murcia meterse entre los ocho primeros y jugar en Europa, y encima, por un solo punto y con un triplazo final de Xavi Crespo.

En realidad, la derrota que alejó a Murcia de meterse en playoff en aquella maravillosa temporada no fue la de León sino la que se produjo antes contra Orense, también en el Palacio y también de forma agónica, con un triple (dicen que estaba pisando, yo no lo pude ver bien) de Armstrong. Murcia ganaba por 7 puntos a un minuto y poco del final, pero el colegiado Ramos estaba con ganas de marcha.

'El año de Anderson', aquel en el que el CBM fue mucho más que Anderson, terminó de capa caída por las derrotas finales, inesperadas y dolorosas en el Palacio: Orense, León y Gijón. Y punto final. Sin embargo la memoria lo ha recuperado de forma justa como una temporada llena de buen baloncesto, de emoción y de victorias imborrables: contra el Real Madrid, contra el Barcelona, contra Baskonia tras dos prórrogas... 18 victorias como 18 soles, las mismas que ha alcanzado el CBM este año, aunque con dos equipos menos en la liga. Ya superada por números y clasificación, sin embargo, la temporada 94/95 siempre tendrá un lugar especial en nuestros corazones.

No es la primera vez

Con frecuencia se ha repetido estos últimos días que es la primera clasificación del CBM para los playoffs de la ACB, pero dicho así y sin más aclaración, es incorrecto. Igual de incorrecto que decir que Murcia nunca se ha clasificado para la fase final de la Copa.

Por partes: el CBM ya jugó playoffs por el título ACB en la temporada 1991/92, la de McPherson y Kea, si bien es cierto que se clasificaban 16 equipos. Esa es la ocasión en la que León derrotó a Murcia en el segundo y tercer partido de la serie y nos dejó a las puertas de los 8 primeros y de jugar en Europa. Por lo tanto hay que decir que "es la primera vez que Murcia se mete entre los ocho primeros", o bien, que "es la primera vez que Murcia juega playoffs por el título ACB con el actual sistema de competición". Así, sí.

En cuanto a la Copa, hay quien reconoce con desdén que sí, que el CBM jugó la fase final “pero como equipo invitado”; es cierto, pero llegó a semifinales, no resultó un convidado de piedra, y eso pocas veces se añade. Murcia fue semifinalista de Copa, sépase, y perdió por muy poco contra el equipo que luego alzó el trofeo: el mítico Manresa de Chichi Creus. Pero hay más: antes de eso, el CBM completó una participación para enmarcar en la Copa del Rey 91/92 con el anterior sistema de competición. Superó dos rondas, la segunda remontando en el partido de vuelta una desventaja de 13 puntos al Caja de Ronda, y se quedó a las puertas de meterse en cuartos: en tercera ronda le tocó el Real Madrid, contra el que perdió en la ida por un solo punto, y en la vuelta por 11. Rigor al hablar de la historia del CBM.

¿Esto es lo que se siente?

Situados en los términos correctos, ya sentados en párrafos anteriores, es la primera vez que el CBM se mete entre los ocho primeros de la ACB y se gana el derecho de jugar en Europa. Y me digo a mí mismo: "Así que es esto lo que se siente...". Es una sensación rara. Por un lado pienso, "madre mía, hay diez equipos -diez ciudades, diez aficiones- que ya han terminado la liga, mientras que el CBM sigue en competición...". Por otro lado siento lástima por los que han descendido -tantas veces ha estado Murcia ahí-, e incluso por otros clubes ilustres que no han podido meterse entre los mejores: el propio Estu, el Zaragoza (para mí, este Cai y el de Magee son el mismo club) o el Joventut.

No sé si en otros años, los aficionados de los equipos que lograron meterse entre los ocho primeros sintieron pena por un Murcia descendido, o incluso por un Murcia salvado pero fuera de playoffs. Yo, lo reconozco, sí que pienso en el resto de clubes, de ciudades y de aficiones. Será 'buenismo', como califican los pragmáticos más avispados a aquellos que no tenemos su carácter, pero soy absolutamente sincero.

Los 20 euros

El otro día reconocí en Twitter que no me parecía mal el hecho de que se cobre 20 euros a los abonados por el segundo partido del playoff. Llevé a la práctica una costumbre muy española, la de opinar sin tener toda la información. Pero todo es matizable y es lícito cambiar de postura: he sabido que el CBM es el equipo más caro para sus abonados en este playoff y por eso no me parece bien. Tampoco entiendo lo de que esos 20 euros se descuenten del abono del año que viene. No tiene sentido: ¿Cómo vas a hacer un pago de reserva para algo que todavía no sabes lo que te va a costar? Si luego hay una subida de precio inasumible para el abonado, ¿se le devolverán los 20 euros que entregó a cuenta?

Luego tuve ocasión de escuchar las explicaciones de Alejandro Gómez, director general del club, y ahora esta medida me gusta menos aún. Sus palabras desprenden soberbia –“no tolero demagogias ni chorradas”, dijo-, y un ego que no le cabe en el cuerpo. No dudo de sus cualidades humanas, tendrá muchas y será muy buen amigo de sus amigos, pero a su gestión en Murcia habría que ponerle algunas acotaciones y notas al pie: en el primero de sus seis años en Murcia se completó la segunda peor temporada de la historia del club. Se descendió. Luego se ascendió en el último segundo del último partido teniendo un buen presupuesto, pero es que al año siguiente se mantuvo la categoría en el último partido de liga y con un gran desembolso económico. El año después fue medianamente tranquilo, la temporada pasada fue buena y la actual está siendo muy, muy buena. Entre medias hubo un 25º aniversario que resultó, en palabras suaves, una soberana cutrez.

Vengo a decir todo esto para significar que no estaría de más que Gómez se relajara un poco. Creo que sabe administrar muy bien la información, creo que es inteligente y que maneja muy bien los tiempos y las personas, y creo que su gestión deportiva ha ido claramente de menos a más, de muy mal a muy bien. Por esto último, un aplauso. Pero por favor, que tolere la crítica y que respete al club para el que pide respeto. Por último, que se pida más respaldo social en la temporada que quizá haya sido la de mayor asistencia media de espectadores –o como mucho, la segunda- de la historia del club, me parece una chufla.

Todavía a vueltas con los 20 euros, he leído a gente muy enfadada argumentando las razones por las que considera que no es una decisión justa para los abonados. Critican al propietario del club por esta medida, ponen el grito en el cielo. Bien, quizá unos cuantos de los que ahora se expresan así, no dijeron nada o dijeron muy poco cuando se borró del mapa el escudo del Club Baloncesto Murcia, para colocar en su lugar un arcángel azul y oro blandiendo una espada. El escudo del CBM es rojo y contiene un balón de baloncesto, que es de lo que se trata, no del cielo ni de los dragones ni de los demonios ni de los soldados de Cristo. Qué pena que el cambio de escudo no generara la atención y la crítica que en mi opinión merecía.

Este éxito es de todas y de todos

Sacar pecho cuando vienen bien dadas es muy tentador. Y sí, al César lo que es del César: el propietario ha puesto dinero, también las administraciones públicas, y tras varias tentativas fallidas, la gestión deportiva ha acertado. Muchas gracias por eso, es un lujo que nos merecemos. Pero gracias también a los que lo han logrado en la pista con su esfuerzo y su trabajo, a un entrenador fuera de serie y a un grupo de jugadores que, visto así desde fuera y a través de la tele, parecen un buen grupo de amigos y buenas personas. Una piña. Así da gusto.

Además, y se lo digo al propietario y a los gestores del club, este éxito es de todas las personas que han puesto su grano de arena en estos 30 años de historia: es el éxito del fundador y primer propietario; del primer entrenador, Manrique Cos; de Randy Owens, al que ya no podremos aplaudir en mitad de la pista del Palacio por la dejadez de muchos directivos del club; es el éxito de Felipe, de Martín, de Ralph, de Clarence, de Jota, de Quique, de Nacho, de Jordi, de John, de Josep María, de Xavi, de Quini, de Mike, de Bobby, de Johnny, de muchos jugadores, entrenadores y trabajadores del club. Y es el éxito de los aficionados que llenaban a reventar los pabellones murcianos para ver partidos de Tercera División, de los que viajamos junto a nuestro equipo para hacer historia en Valladolid, y de los que apenas ocupábamos una octava parte del Palacio de los Deportes para ver partidos de la LEB profunda. Compartir la alegría es muy cristiano, vamos a compartirla.

Playoffs o EBA, no me importa

El CBM debutó en ACB en Madrid un día de 1990. Y ahora debuta en los cuartos de final por el título de liga en ese mismo lugar. Qué cosas… No dudo de que este equipo va a dar el máximo y no descarto que se gane un partido, y que el Madrid tenga que sudar sangre para pasar la eliminatoria.

Aunque a día de hoy y por diversas circunstancias, no sea abonado, lo fui desde 1988 hasta 2011, y lo volveré a ser algún día en el futuro. Por eso, para acabar, tengo que decir que nunca he dejado ni dejaré de tener al CBM en las venas y que nunca he dejado de apoyar a esta institución, sea quien sea el propietario o quien maneje sus riendas. Debo decir que no me importará que el CB Murcia esté jugando Eurocup, Copa y playoffs de la ACB, o que esté jugando partidos de EBA, porque allí estaré del mismo modo. Y como yo, un montón de personas que siempre han prestado su aliento al equipo en los buenos y en los malos momentos.


Crisis de valores y de sistema.