jueves, 13 de octubre de 2016

La 'vera icone' de la oligarquía



Verónica Pérez es diputada en el Parlamento de Andalucía y secretaria general del PSOE de Sevilla, según afirman diversas voces acreditadas. Y la voz de esta misma persona, de Verónica Pérez, acreditada o no, se erigió hace muy pocas fechas como "la máxima autoridad" del artista anteriormente conocido como Partido Socialista Obrero Español a las puertas de Ferraz 70, en uno de esos días en los que uno no sabe si está asistiendo a la realidad -"la vida en directo", dicen- o a una tragicomedia cinematográfica con sus guionistas, su claqueta y su "¡cooorten!". ¡¡Berlanga, cuántas veces te hemos mentado y añorado últimamente...!!

A pesar de todo Verónica Pérez, digo, también es una persona, según afirman diversas fuentes; una persona con sus anhelos, sus desvelos y en definitiva, con su vida de persona humana. La mayoría nos hemos enterado de su existencia como persona gracias al (por culpa del) circo que montaron los mal llamados 'críticos' del artista anteriormente conocido como Partido Socialista Obrero Español (en adelante, AACC-PSOE.), pero, insisto, Verónica Pérez existía ya de antes, desde hace 38 años. Yo tengo 39, de modo que vengo existiendo un año más.

Sin entrar en pormenores privados que no nos interesan, me pregunto, ¿cómo ha vivido hasta hoy la que, por unos días, fue la máxima autoridad del AACC-PSOE? De esto nos han llegado interesantes datos a través de un revelador artículo en Sueldos Públicos. Mientras lo leía no he podido evitar (tampoco tenía por qué evitarlo) hacer repaso mental de mi propia trayectoria laboral.

Verónica Pérez ocupa cargos públicos desde 1999, el mismo año en el que un servidor trabajó durante el verano en un Burguer King, tras haber aprobado con bastante solvencia el tercer curso de la licenciatura en Historia del Arte. Con la manutención asegurada por mis padres -siempre gracias, maere y paere-, quise ahorrar para poder comprarme un ciclomotor que costaba 205 mil pesetas, una Suzuki Address gris muy bonita. Sin embargo, la mayoría de mis compañeros en el Burguer King eran mayores que yo y tenían en aquel sueldo su única fuente de ingresos; tenían hijos, responsabilidades, hipotecas. En aquel establecimiento de comida rápida yo cobraba unas 90 mil pesetas al mes -quinientos y pico euros-, de modo que cumplí mi objetivo a mediados de septiembre de 1999.

Un par de años antes de mi incursión en el 'fast food' -'crap food'-, Verónica Pérez ya tenía un cargo orgánico en el AACC-PSOE, partido al que suponemos que se afilió por tener algún tipo de afinidad ideológica y no porque cruzar sus puertas supusiera un medio de vida, como cruzaban las puertas del Burguer King mis compañeros de trabajo en el verano del 99. Cuando Pérez emprendió 'su empresa política' -abandonando sus estudios de Económicas, según otro artículo de La Vanguardia-, yo empecé a trabajar en el campo durante el verano -sin dejar mis estudios de Historia del Arte- con el mismo fin con el que después curré en el Burguer: ahorrar y aligerar mi peso en la familia. Remarco esto porque también en el campo tuve compañeros cuyo único sustento era su salario por fumigar limoneros. Por ejemplo, recuerdo a un argelino muy dicharachero que era licenciado en Derecho, pero que tuvo que dejar su país ante la falta de oportunidades.

Verónica Pérez fue elegida diputada en el Parlamento de Andalucía en 2004. En aquellas fechas yo ya era licenciado en Historia del Arte y también había terminado la diplomatura de Turismo mientras curraba como repartidor de pizza. Luego estuve un año trabajando como recepcionista en un hotel. Cobraba 850 euros al mes y hacía todo tipo de turnos: noches, mañanas y tardes, pero sobre todo noches -desde la medianoche hasta las ocho de la mañana-. Ese año 'pringué' en todos los festivos imaginables, incluyendo Navidad y Año Nuevo. También allí había gente que tenía en el hotel su único sustento, y para mí ya empezaba a serlo. En 2004 me compré un piso y contraje matrimonio con mi novia. Al final tuve tres trabajos en el mismo año: cambié del primer hotel a otro, y luego de ese otro hotel a un museo, donde ejercí como educador y guía.

Desde 2004 hasta hoy, Verónica Pérez ha seguido ocupando cargos públicos y orgánicos, imagino que percibiendo por cada uno de ellos una suculenta retribución. Por mi parte, en este tiempo he tenido muchos empleos en diversos museos, he estudiado Periodismo y he traído al mundo a dos pequeñas personas. En 2014 emprendí un negocio como autónomo, y pude comprobar en mis turgentes carnes todo lo que se dice de esa dolorosa condición en la que se funden la persona y la empresa, con una carga fiscal despiadada y con los relojes como elementos de decoración, porque no existen los horarios.

Según Sueldos Públicos, Verónica Pérez tiene hoy un salario de 40.000 euros netos al año -es decir, tres años y medio de trabajo de quien tenga la suerte de ser mileurista y de tener un contrato tan largo-. Yo jamás he llegado a cobrar al mes ni siquiera el pico del sueldo mensual de Verónica Pérez, pero mi caso, siendo 'el más cercano a mí mismo', es jauja comparado con el de algunos de los compañeros con los que he compartido muchas horas de curro y que tenían historias personales muy duras; compañeros a los que rara vez les faltaba una sonrisa, debo añadir.

Mi caso, insisto una y mil veces, es maravilloso: nunca he cobrado mucho pero tampoco me ha faltado el trabajo. He estudiado lo que he querido, he acumulado muchas experiencias, me he enriquecido día tras día y he tenido tiempo para reírme y para viajar y para tomar cervezas. Además me siento muy afortunado porque más allá de algún que otro susto, no me ha faltado la salud, ni tampoco el amor ni el cariño. Quiero decir que este relato paralelo entre la persona conocida como Verónica Pérez y la mía no está construido ni muchísimo menos desde la envidia; en todo caso, lo está desde la pena. Soy muy afortunado, y creo que las personas que han tenido la trayectoria profesional de Verónica Pérez no lo son tanto.

En alusión a su nombre, la exmáxima autoridad del AACC-PSOE es la Verónica de la casta, la 'vera icone' de la oligarquía; la verdadera imagen de un mundo alejado de la realidad, de una dimensión paralela y supraterrenal desde la que difícilmente se puede gestionar nada pensando en el bien común. Difícilmente se puede gestionar nada, para mejor decir. En todo caso se puede ejercer como peón en una estructura de poder donde el fin y el medio son eso mismo, el poder. Como los dioses de la mitología griega, los oligarcas -los grandes y los de medio pelo- son egoístas y egocéntricos y tienen mucho tiempo libre, tiempo que malgastan en sus cuitas y sus luchas intestinas.

A los que aún nos regimos por los parámetros ideológicos de izquierda y derecha, este tipo de cosas nos dejan muy descolocados. Decimos que la izquierda siempre decepciona porque sobre ella se tienen muchas expectativas y porque sus votantes y militantes son críticos; porque no se tragan cualquier mierda. De otras opciones podemos esperar algo así, pero de un partido que se diga de izquierda, no. El AACC-PSOE está en manos de la oligarquía desde que la socialdemocracia fue seducida por el neoliberalismo de Thatcher y Reagan -no sólo la socialdemocracia española-, y en todos estos años ha dado chispazos de izquierda y rampazos de derecha.

Por eso, el debate que ahora lo está fracturando es sobre todo ideológico y para nada táctico, en contra de lo que afirman sus 'gestores'. Este debate tenía que llegar algún día y por el bien del propio partido. Si el AACC-PSOE quiere ser mejor PSOE de lo que nunca fue, es el momento de que la militancia lo tome y aparte a quienes son capaces de situarse sin rubor ante un micrófono y autodenominarse "la máxima autoridad del PSOE"; que la gente que cree en el socialismo prescinda de la deformación grotesca de la realidad en la que han convertido al PSOE; que sus militantes jubilen a la verdadera imagen de la oligarquía.


Para acabar, un rock dedicado al AACC-PSOE:


miércoles, 31 de agosto de 2016

Terceras elecciones: el plebiscito

Escribo estas letras por no salir al balcón a gritarlas. Por no subirme a una caja de frutas en la esquina de un parque y proclamarlas. Tampoco sé por dónde empezar a analizar la política española que me lleva de cabeza: ¿por la Edad Media? ¿Por Fernando VII? ¿Por la I República, por la II? ¿Por la Transición? ¿Por González, por Aznar, por Zapatero? ¿Por el 15-M? ¿Por la eterna legislatura de Rajoy con sus recortes de derechos, su aumento de la precariedad, su incremento de la desigualdad y la pobreza, sus ataques al medio ambiente, la educación, la sanidad, la ciencia, la dependencia, la memoria histórica y la cultura? ¿Por el nacimiento de Podemos, por los fallidos procesos de confluencia autonómica y municipal? ¿Por la pseudo izquierda nacionalista catalana aliada con la rancia derecha de esa misma comunidad, haciéndole el juego a la derecha españolista del PP y entorpeciendo el cambio que pedimos desde el resto del país? ¿Por el 20-D, por la fallida investidura de Sánchez, por el 26-J? Pues ya se me ha hecho la hora de acabar...

Centro el tiro y digo que después de muchas decepciones con el PSOE, al fin vuelvo a estar orgulloso de la postura de dicho partido. Claro está, me refiero a su determinación de rechazar el apoyo o la abstención en favor del PP; a su inquebrantable decisión de cumplir lo que prometió por encima de las presiones externas y también de las internas, de esas que provienen de sus miembros confundidos, de los que tienen alma de derechas, de los que, acomodados en sus cargos orgánicos, sólo aspiran a dominar al PSOE y a estrellarlo contra las rocas. Ya me parecería un suicidio para los socialistas que facilitaran el gobierno a un PP puro y casto, sólo de derechas, y tras una legislatura plácida y normal de los populares. Mucho menos he de entender y compartir la idea de un PSOE facilitando el gobierno a este PP y en estas circunstancias; al PP de la inabarcable lista de procesos judiciales por supuesta corrupción tras una legislatura de miserias y de recortes injustos y claramente ideológicos.

Pero claro, preguntan: ¿Y cuál es la alternativa? Todos claman contra las hipotéticas terceras elecciones y se rasgan las vestiduras como en un drama griego... Yo clamé contra las segundas, lo recuerdo, pero cometido aquel insulto, ¿qué problema supone votar de nuevo? Los hay que dicen que todo puede acabar igual o incluso con un triunfo del PP por mayoría absoluta. Que nada cambiaría.

Yo tengo una propuesta que resonará en la nada y que parecerá peregrina, pero es la mía: convertir las terceras elecciones en las definitivas haciendo de ellas un plebiscito para el electorado de izquierda. Se trataría de que, en estos dos meses, PSOE y Unidos Podemos aparcaran sus ataques mutuos y redactaran un preacuerdo, una suerte de programa de mínimos a aplicar en la forma en la que se estimara tras las elecciones y en función de quién quedara por delante. No sería una coalición, sino un documento y una intención sometida al juicio de los ciudadanos. Cada partido haría su campaña -se entiende que sin ataques entre ellos-, pero, eso sí, habría que añadir una coda esencial: si la suma de Unidos Podemos y PSOE no alcanzara la mayoría absoluta, se produciría una abstención para facilitar la formación de gobierno del partido más votado, presumiblemente el PP.

De ese modo, entiendo yo, el voto de la gente concedería legitimidad al preacuerdo electoral o, si no alcanzara para eso, daría por justificada y aprobada la abstención para un nuevo y desatado gobierno de derechas. Tal vez entonces se movilice -de una puñetera vez- el electorado de izquierdas y veamos un escenario distinto. Y en cualquier caso, el escenario habría de cambiar por cuanto la postura frente al PP quedaría refrendada por las urnas. Si no, siempre podremos seguir jugando a este juego tan poco divertido.

miércoles, 6 de julio de 2016

‘Café amb llet’ para todos

Esta imagen con ese titular parecen sacados de un sueño de esos absurdos que a veces tenemos. Pero no, es real. ¿Cómo decía aquel españolísimo refrán? ¡Ah! Sí: 'Cree el ladrón que todos son de su condición'..

El otro día me tropecé con un nombre inesperado en la inefable lista de 'tendencias' de Twitter: Quimi Portet. Me sorprendió porque lo habitual es que las chorradas, las banalidades y las consignas de partido copen los primeros puestos, salvo que se trate de hechos incontenibles de especial relevancia informativa. En este caso, el hecho incontenible de especial relevancia informativa era al mismo tiempo una chorrada banal que también fue aprovechada como pestilente arma política, precisamente dentro de una de las polémicas más queridas de nuestra querida España: la batalla lingüística.

De entre todos los asuntos de los que se podía hablar, el más repetido era el incidente acaecido a Portet en la cantina de un ferry balear, cuando según el propio músico, un camarero se negó a atender una petición hecha en catalán por ser incapaz entenderla: 'café amb llet' era la comanda, algo indescifrable para cualquiera, y más para quien trabaja en un lugar donde se habla esa lengua. Entonces Quimi Portet, presa de la indignación y sin reflexionar, hizo una foto al camarero y la compartió en su cuenta de Twitter explicando lo sucedido y reproduciendo las palabras del camarero: “Mira, en gallego, español, francés, inglés y hasta en italiano te entiendo; en catalán o mallorquín ya no”.

“Quimi Portet exige que despidan a un camarero por no hablar catalán” fue una de las acojonantes lecturas que me pude encontrar en Twitter, no sólo por parte de usuarios particulares sino también por periodistas en ‘medios serios’ -y en medios no serios-. Esa fue de las más suaves, porque los insultos, como siempre sucede en estos casos, rebosaron hasta la náusea. En cuanto a las 'noticias' que se han llegado a redactar, en fin, son objetividad pura -"sin pretenderlo, (un camarero) se convirtió en blanco de la ira independentista"-. "Ira independentista". Arrea petaca.

Entre las miles de interpretaciones me faltaba la de Manuel Jabois para que terminara de subir el pan: en su opinión, el conflicto no era político o lingüístico sino “de clase”. Ha venido a decir, con su tono sugerente y descreído, que “al señorito Portet” no le gustó cómo lo había tratado el camarero; a la gilipollez supina de “el cliente siempre tiene la razón”, Jabois opuso una paternalista gilipollez no menos grande que la anterior: la de que “el camarero siempre tiene la razón” simplemente por su origen humilde. Y eso sin conocer, imagino, el origen de Quimi Portet ni el del camarero.

Yo he trabajado tras una barra y puedo certificar que el cliente, en ocasiones, es un auténtico imbécil. En eso estamos de acuerdo. Pero también he sido cliente y certifico que en ocasiones el camarero es tan imbécil como el más imbécil de los clientes. Los imbéciles no vienen determinados por su condición dentro del intercambio de servicios, ni tampoco por su nacionalidad, raza, lengua o género. Sólo los propios imbéciles están autorizados a hacer ese tipo de clasificaciones, que por supuesto, son del todo incorrectas y arbitrarias.

Con la información de que disponemos, lo de Portet y el camarero se puede liquidar rápidamente: un camarero no atendió correctamente a un cliente, y el cliente cometió una irresponsabilidad al fotografiar al camarero y compartir la imagen en una red social. Dos cagadas, sin más, que se podrían arreglar con sendas disculpas por ambas partes.

Quitada la delirante 'lectura de clase' de Manuel Jabois, lo que requiere una reflexión más profunda es el terremoto ‘tuitero’ que se provocó por un asunto tan nimio, asunto que fue convenientemente revestido en el sempiterno conflicto lingüístico que avivan los caparras de siempre. 'Dónde está la mierda, que me lanzo'.

Puente, muro, bomba

La lengua es un puente que nos conecta a los demás; una herramienta para codificar el mundo, para tratar de explicarlo y para explicarnos a nosotros mismos. Para compartir. Sin embargo, hay quien no es capaz de explicarse a sí mismo si no es situándose contra alguien; para eso, con la lengua levanta un muro. Y claro, una vez hecho el muro, resulta muy tentador convertir también la lengua en una bomba y atacar a los demás. Vemos que la lengua puede ser puente, muro y bomba.

Hay otra lectura -y no menor- para completar lo que es la lengua: la lengua es continente y también contenido; como un tótem, la lengua comparte la esencia de las cosas que nombra y de nosotros mismos. Configura nuestros esquemas mentales al tiempo que la usamos para estructurar nuestro pensamiento. Las palabras nombran objetos, sentimientos, usos y costumbres, algunas ya perdidas, valiosas y queridas. Es parte de nuestra identidad. Es un legado que recogemos y que debemos legar. Algo así, si es sincero, no se construye ni se expresa contra nadie.

Por todo lo dicho, hay que tratar de ser muy escrupuloso y respetuoso con la lengua. Con la propia y con la ajena. En mi experiencia, los más férreos defensores de su propia lengua suelen ser aquellos que concentran todos sus esfuerzos en atacar las lenguas de los demás, y, mira tú por dónde, son los que menos se afanan en tratar de hablar correctamente. No se concentran en mimar la lengua, en acunarla y en dedicarla a fines nobles como el de tender puentes.

De esto sólo tengo pruebas para el caso del español, que es mi lengua materna: por ejemplo, muchos de los que se abalanzaron cuchillo en mano sobre Quimi Portet por lo que, entendieron -y entendieron mal- un ataque a la lengua de Cervantes, no ponen una puta tilde y además hacen un uso ortográfico y gramatical muy mejorable. Quizá ni hayan leído a Cervantes.

En este falso conflicto lingüístico creado por los falsos defensores de las lenguas -del castellano y del catalán-, siempre he lamentado la facilidad con la que los demás entran al trapo agravando la brecha; lamento el arcaico impulso de aplicar el ojo por ojo y el diente por diente, sin pensar en la inocente mayoría que tiene a su lengua por puente, por alma y por identidad no excluyente ni agresiva. Gente que no merece ser ofendida ni insultada.

Muchas veces he dicho que si existiera una lengua propia en la Región de Murcia, yo sería el primero en hablarla, del mismo modo que me siento orgulloso de nuestro acento y de esas palabras del castellano que hemos forjado en este rincón del planeta, que hemos amasado y mezclado con nuestra identidad. Me da igual que fuera de aquí haya quien nos ridiculice, o que aquí haya quien se avergüence de su habla murciana. 

Con el acento y con el matiz murciano, mi lengua materna es el español y lo cuido con esmero, aunque a veces patine. Es la lengua en la que brotan mis sentimientos, mi alegría y mi pena, mi enfado y mis tacos, pero jamás se me ha ocurrido usarla como muro y como bomba contra otros.

Para acabar, contaré algunas anécdotas lingüísticas:

-Cuando era pequeño, no soportaba estudiar inglés. No le veía la utilidad hasta que fui a Irlanda y comprendí lo apasionante que es poder comunicarte con personas de medio mundo, ver películas y series en versión original o entender muchas canciones de las que hasta entonces sólo conocía el tono. Ahora me encanta escuchar, mejorar y practicar el inglés.

-Cuando estudié en Valencia, percibí en seguida la presencia de un par de férreos defensores de la lengua, de esos que sabiendo que no eres valenciano-parlante, te excluyen de las conversaciones. Pronto se sorprendieron cuando se dieron cuenta de que lo entendía (casi) todo, y también cuando me escucharon tratar de hablarlo. Les decía que si viviera en Valencia, lo aprendería, igual que aprendería la lengua de cualquier otro lugar en el que tuviera que vivir. "¡Mira al murciano, cómo habla valenciano!", exclamaban algunos con alegría. Yo les preguntaba palabras de su lengua, y al mismo tiempo, les explicaba dejes y expresiones típicas de Murcia. Eso se llama tender puentes en lugar de levantar muros o lanzar bombas.

-Cuando trabajaba en un hotel me tropecé con algunos ingleses maleducados: llegaban al mostrador y sin siquiera preguntarme si yo hablaba inglés, y sin decir 'hola, buenos días' en español, se lanzaban a hablarme en su idioma. Más de una vez les respondí en español y con mucha educación, "¿perdone? ¿Qué necesita?". Entonces solían quedarse desconcertados y me preguntaban "¿hablas inglés?". Ahí ya sí, me arrancaba a hablarles en su lengua. Pienso que si uno viaja a un país extranjero, por educación y respeto, al menos debe ser capaz de saludar en la lengua local y de aprender a preguntar a su interlocutor si habla su idioma o alguna otra lengua que domine.

-En mi casa nos damos las buenas noches en varios idiomas: yo las suelo dar en español, en galego, en catalá, en italiano, en francés, en inglés o en griego, según me da -en euskara aún no sé-. Es una humilde forma de transmitir a los más pequeños que hay muchas lenguas en España y en otros países, y que todas están preparadas para transmitir buenos deseos. Para tender puentes, y no sólo para levantar muros y lanzar bombas.

lunes, 30 de mayo de 2016

Mis apuntes sobre el CBM 1 - Real Madrid 1



Carlos Cabezas, un tío que lo ha ganado todo sobre una pista de baloncesto, aplaudió a la grada con los ojos empañados tras la primera victoria del CB Murcia en unos cuartos de final del Play Off por el título de la ACB. ¿Cómo lo explicamos? Las hadas llevan 30 años rondando a nuestro equipo pero últimamente parece que han decidido quedarse durante más tiempo. Esas hadas que tocaron en noches legendarias al CBM, que lo hicieron agrandarse y reponerse a situaciones imposibles, las mismas hadas que lo auparon cuando nadie daba un duro por él, han bañado el alma de estos jugadores y los han hecho de acero, pero con un corazón grande y una sed imparable de victoria. Da igual si en el pasado tuvieron éxito o no con otros equipos, da igual si tienen molestias y dolores, da igual si delante tienen un rival con un presupuesto multimillonario, da igual si se ven abajo en el marcador o si los árbitros les pitan cosas que al contrario no. Siguen luchando sin descanso.

En estos casos recurrimos a la mitología porque está en nuestra genética desde tiempos inmemoriales, porque hay cosas que no controlamos y que nos conectan a los enigmas de la vida y de la naturaleza. El azar, la suerte... Creemos que la invocamos cuando llevamos a cabo nuestras manías, nuestras 'rutinas', decimos, para que no parezca que estamos locos. Pero lo cierto es que detrás de este CB Murcia que encandila a propios y extraños, más que hadas, hay muchos años de pelea, de encaje de bolillos económicos, deportivos y hasta políticos, y en tiempos más recientes, de trabajo serio y riguroso por parte de un entrenador de lujo como Fotis Katsikaris. El griego es el que ha tocado con su varita a estos jugadores, y si está obteniendo lo que quiere es porque esos jugadores tienen lo que hay que tener.

El carácter

El carácter de este grupo humano se demuestra en cada jugada. Se demuestra en esos ojos llenos de lágrimas de Cabezas o en sus rabiosas celebraciones a triples y bandejas sobre la bocina. Se demuestra también, por ejemplo, cuando Antelo falla un triple, y falla otro, y en la siguiente jugada vuelve a tirar y la clava de tres. Se demuestra en Radovic cuando lanza con ira el balón y grita a un compañero porque le ha impedido coger un rebote. El rebote, ese factor en el que vemos el ansia de un equipo por ganar... En algunos rechaces del segundo partido contra el Real Madrid, saltaron hasta cuatro jugadores del CB Murcia a la vez para capturar el balón. El carácter es Sadiel Rojas, a quien, claro está, la prensa madrileña amarilla y pseudo deportiva que se calza el presidente Rajoy ya ha señalado con el dedo de uña larga con el que se urgan la nariz o se sacan el cerumen de la oreja. Rojas juega duro y defiende con el alma. Igualadlo.

Balones a Faves

Tras una sinfonía perfectamente ejecutada por una orquesta, es muy difícil destacar a un violín, al de los platillos o al del violonchelo. El CB Murcia está haciendo contra el Real Madrid un trabajo coral y cada uno dispone de su momento y se marca su solo cuando procede: lo hicieron Kelati y Wood en momentos decisivos, que hubo muchos, y Rojas con sus triples, y Cabezas, y Radovic -sus rebotes ofensivos, su tapón a Hernangómez, su triple...-, y Benite, y Antelo, y Lischshuk, y el portentoso Facu Campazzo, cuya magia impregna al equipo esté él en pista o no, pero en el segundo partido de la serie hubo un jugador fuera de serie a pesar de sus problemas físicos: Vítor Faverani.

Excepto en el último periodo, Faverani empezó anotando para Murcia en todos los cuartos, bien fuera con balones interiores o con rebote ofensivo y canasta. Y eso que, insisto, según dicen, no está físicamente a tope. Aquí hay que subrayar un hecho que se ha dado esta temporada y que a mí durante en pasado otoño, y sobre el papel, no me gustaba nada de nada: la posible salida de Lima. Ya dije en su momento que no me parecía bien esa operación, que mentalmente podía influir en el propio jugador y en su equipo mermando las opciones de hacer una buena temporada. Que era un elemento que desequilibraría al CB Murcia. Pero, y aquí chapó para los gestores del club, tras la marcha de Lima vino Faverani y ha resultado un acierto mayúsculo. Todos han aportado, insisto en el carácter coral de este equipo a las órdenes de Fotis, pero sin Faverani no sé si el CBM habría llegado hasta aquí.

Nerviosetes

Los jugadores del Real Madrid tendrán que recuperarse del partido cerca de un aseo, porque los nervios suelen provocar trastornos estomacales y visitas constantes al señor Roca. Y cuando estén en disposición de alejarse del W.C, tendrán que practicar el tiro libre. Van a tirar cientos de ellos en esta serie contra Murcia. Especialmente sangrantes me parecen los de 2+1, y si he de pedir algo a los jugadores del CBM, es que se cuiden de mirar a su rival cuando los superen y estén en ventaja ante el aro. Que bajen los ojos al suelo y los dejen anotar, porque si no, seguiremos en esta dinámica de 2+1 constantes.

En el Real Madrid están nerviosetes, ya no lo pueden disimular. Me quedé con un detalle casi al principio del segundo partido, cuando Noccioni pasó de escuchar lo que decía Pablo Laso en un tiempo muerto a pesar de que el entrenador lo llamó a gritos: "¡Ven aquí! ¡Ven aquí!". Los nervios ya fueron patentes a tres minutos del final del choque, cuando el Real Madrid iba cinco abajo. Mientras Fotis Katsikaris trazaba líneas sobre su pizarra y daba instrucciones sin esconderse, y mientras sus jugadores estaban demasiado concentrados escuchándolo como para darse cuenta de las cámaras de televisión, los del Real Madrid se afanaban en tapar la pizarra para que los telespectadores no viéramos qué preparaba Laso. Carroll se esforzó al máximo en eclipsar la imagen con su toalla, y hasta tocaron el objetivo y giraron la cámara. Qué malos son los nervios.

Y sobre lo malos que son los nervios, puede hablar Gustavo Ayllón. Ya en el primer partido de la serie, de manera fortuita, Lischsuk golpeó al pívot madridista y éste lo miró amenazante y barriobajero y lo invitó a verse luego, no sé si en la calle o en los vestuarios. El pívot del CBM no torció el gesto porque él no va de ese palo. Pero Ayllón, ¡Ay! Ayllón... Un gran jugador atacado por los nervios, se intentó enganchar con Campazzo y le soltó el codo a Rojas en la cara. Si sigue igual de desquiciado en el tercero, estará prestando un buen servicio al CBM..

Los 20 euros

La afición murciana ha estado siempre implicada, incluso en los peores años de LEB. Este mismo año ha poblado las gradas del Palacio de los Deportes de manera masiva. Ya dije el otro día que no entiendo el afán de hacer caja en un partido como el CB Murcia - Real Madrid, ni siquiera aunque se plantee como una prueba al estilo de las hermandades americanas: "Si quieres entrar en el club, demuéstralo y cómete mil perritos calientes". No, la cosa no funciona así. Tampoco funciona revistiendo la decisión de sablear a los abonados con lo de que los 20 euros eran un pago a cuenta de un futuro abono para el que aún no se sabe el precio. Una pena que a finales del mes de mayo, cuando se pagan impuestos como el de circulación o se trata de hacer equilibrios para poder pagar el IBI, se haya intentado hacer esta operación absurda e innecesaria. Y una pena que con ello se haya impedido ver las gradas llenas hasta arriba, que es lo que se merecía tanto el equipo como los aficionados. Tomen nota, gestores.

77-74

Hay marcadores imposibles de olvidar, igual que el número de teléfono fijo que tenías hace treinta años o la matrícula del primer coche familiar del que tienes recuerdos. Durante nada menos que tres minutos, en el último cuarto, el electrónico del Palacio de los Deportes de Murcia marcó un 77-74 de leyenda. Ese fue el resultado de la primera victoria del CBM sobre el Real Madrid. Un buen presagio que se vio refrendado con el 91-87 final.

A Madrid

Si hay que dar las gracias al propietario UCAM por su apuesta por el baloncesto, también hay que darlas a los otros pequeños patrocinadores que han costeado los viajes a Madrid para ver el primer y el último partido de la serie contra el Real Madrid. Siete euros viaje y entrada, tres veces menos de lo que le costaba a un abonado ver el segundo.

En Murcia ya va haciendo calor, pero yo llevo varias noches durmiendo abrazado a mi bufanda roja con el escudo de mi equipo, el CB Murcia. Hoy repetiré, y pase lo que pase, mañana también. Y al siguiente la bufanda volverá al salpicadero de mi coche para mostrar el orgullo de pertenecer a este club, juegue la Eurocup o la liga EBA. ¡Seguimos!

Crisis de valores y de sistema.